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Nuestros consejos para un mejor vuelo

Para muchas personas viajar en avión se traduce en cambio de horarios, falta de sueño, contracturas, stress, etc. Si bien esta parte del viaje no es la más placentera, con pequeños ejercicios podemos hacer que sea más agradable, llegando a destino relajados y listos para disfrutar de las vacaciones!

El Dr. Claudio Plá nos recomienda empezar con ejercicios previos al viaje:

Intentar caminar 30 minutos diarios, aumentar las horas de sueño, disminuir el cigarrillo, café, alcohol, etc.

Dejar libres las 24 hs. previas al vuelo, con el equipaje listo.

Si es posible, tomar un masaje con un baño de inmersión, el día del vuelo. El objetivo principal es llegar descansado al avión.

Durante el viaje: Comer poco en el avión y tomar sólo una copa de alcohol (el exceso prolonga el jet-lag).

Tomar un vaso de agua por cada hora de vuelo (por el aire seco de la cabina, y para diluir la adrenalina circulante en sangre).

Tomar una aspirina cada 12 horas. Si existen antecedentes de gastritis, tomar aspirina con protección gástrica. Previene el famoso Síndrome de la Clase Turista (trombosis en los miembros inferiores).

Mover la piernas e intentar elongar durante el vuelo (por la congestión venosa debido a la falta de espacio y la presurización de la cabina).

Quitarse los lentes de contacto o colocarse lágrimas artificiales. No usar maquillaje (las auxiliares suelen usar maquillaje para climas desérticos).

Escuchar música “tranquila” de los canales de audio (la música clásica y la new age, tienden a nivelar la actividad eléctrica cerebral).

Proveerse de la mejor distracción posible (revistas con fotos, palabras cruzadas, manualidades, etc.).

Utilizar ropa cómoda y de algodón. Zapatos sin taco, acordonados y con suela de goma, o zapatillas.

Ir al baño antes de abordar el avión (pueden tardar más de media hora en permitir desabrocharse los cinturones).

Dejar bajo el asiento un bolso blando, pequeño con todo lo necesario (incluir una linterna pequeña para la noche, chicles para destapar los oídos, perfume, como distractivo, papel para escribir, una botella de agua, antifaz para cubrirse los ojos, cuello inflable, etc.).

Con turbulencia, colocarse la almohada, la manta o un abrigo doblado sobre el abdomen y ajústese fuertemente el cinturón de seguridad, a la manera de una faja que le sujete las vísceras, para disminuir de esa forma la sensación desagradable de los movimientos gravitatorios y anti gravitatorios. Recuerde que LA TURBULENCIA ES SÓLO IMCOMODIDAD. NO REVISTE NINGÚN PELIGRO PARA USTED O EL AVIÓN“.

La fila de emergencia es la más cómoda. Conviene sentarse del ala hacia delante, donde los movimientos y los ruidos son un poco menores.

Si se encuentra ansioso, llame a la auxiliar, comunique su situación y que puede requerirla para pedir ayuda o información.

Si algún ruido o maniobra lo sorprende, pregunte.

Frente a la ansiedad, no se olvide de recurrir a:

Respiración controlada: cuente sus respiraciones, intente enlentecer el ritmo, haga pausas entre inspiración y espiración, es importante que el tiempo de salida del aire sea mayor que el de entrada. La respiración debe ser abdominal y costal superior.

Ejercicios de relajación: observe dónde está colocando tensión muscular e intente relajarse al espirar. Puede aumentar voluntariamente la contracción para luego relajar lo más posible.

Visualizaciones: convoque escenas del lugar más lindo que recuerde. Imagine un refugio y entre en él.